domingo, 26 de julio de 2009

GENTE EN UN PRIMER DIA DE VACACIONES


Era tan solo un chico francés perteneciente a otra excursión más.


Estaban todos reunidos frente al Hostal Juvenil, gastándose bromas, unos sin camiseta y exhibiendo ante las chicas su físico, antes los chicos su poderío y fortaleza, otros más pudorosos dejando al descubierto únicamente lo imprescindible.

En cualquier caso no eran sino un buen montón de piernas delgadas, cuerpos fibrados, camisetas de última moda, pantalones cortos y peinados en punta haciendo las gracias tan típicas de su edad, en plena ruta del modernismo, salvo él claro, que debido a su enorme tamaño, a su peso, probablemente sobrepasaba los cien kilos, subido a una especie de carrito eléctrico iba de un lado a otro sin encontrar a nadie a quien juntarse.

No podía andar y estaba un poco al margen del resto de su clase, gracias a sus piernas blancas y llenas de pelo en contraste con la de la mayoría de ellos, bronceadas y depiladas, a una vieja camiseta de Ac/Dc y su cara sobre todo de querer marcharse de allí.


Llegó la estampida de repente, un profesor se puso en marcha y entonces todos detrás suyo le siguieron. Aquella excursión cruzó el semáforo, ya no ocupaban la terraza de aquella heladería, tenían tantas cosas que ver.


El chico zigzageo un poco con el carrito en plan broma y se paró en seco en plena calzada ya que el semáforo se le acababa de poner en rojo delante de sus propias narices, justo cuando se disponía también a cruzar.

Sus compañeros , desde el otro lado, no es que se pusieran entonces a reirse directamente de él, aunque la escena tampoco es que fuera muy diferente.

Aquel engendro mecánico que le posibilitaba el moverse de un lado a otro parecía haberse estropeado por el calor.

Una profesora y una chica se ofrecieron como voluntarias para ir a su rescate, el resto del grupo no podía perder el tiempo y por eso subían ya por la calle , camino a su primera visita de la tarde.







Era un hombre gordo, de unos cuarenta años, con gafas de diseño, pantalones cortos GStar y una ajustada camiseta negra. Estaba sentado en la hamburguesería junto a su hijo de cinco o seis años, muy rubio y delgado( su madre de la que llevaba un año separado era alemana) y la chica cubana que cuidaba del pequeño entre semana, hasta que sobre las siete él llegaba a casa procedente de la oficina.


No dejaba de hablarle a ella de su trabajo, de su enorme responsabilidad, de la ineptitud de la gente con la que tenía que tratar. La chica hacía como que escuchaba. No era justo que alguien cobrara tanto haciendo mucho menos que él, que alguien se pudiera comprar un 4x4 de setenta mil Euros mientras que él como máximo pudiera permitirse un Vw Passat.


La chica en ese momento volvió a advertírselo de nuevo, el crio estaba cansado de estar allí, quería ir a jugar al parque que había fuera del centro comercial, él pareció captar la indirecta al fin.


Nos vemos allí les dijo una vez que tiro el contenido de la bandeja a un cubo de la basura.

Unas cuantas servilletas de papel sucias, tres vasos de cartón y un par de hamburguesas a medio terminar –pensó- casi diez euros.

Nos vemos allí -volvió a repetirles- en un minuto , voy al baño.


Pensó en las enormes tetas de piel oscura que probablemente ella tendría nada más sacársela fuera. Se imaginó a si mismo follándosela dentro del coche, a ella con su polla dentro de la boca, a él penetrándola brutalmente por detrás. Ni siquiera se le puso dura del todo pero en unos pocos segundos se corrió. El corazón parecía querer salírsele del cuerpo, le iba a reventar la cabeza a golpes si era necesario.


Se mojó la cara y encaminó sus pasos hacia el parque.

Una vez llegado alli se subió al crio sobre sus hombros yéndose a continuación los tres hacia el aparcamiento.

¿Por qué no le dices a Marta que si viene mañana con nosotros al cine? le dijo nerviosamente a su hijo, sabiendo de sobras que aquella pregunta iba más dirigida a la chica cubana que cuidaba de él que a su pequeño.

-Imposible Javi, mañana domingo es el dia libre de Marta -contestó ella sin dejarle casi terminar su frase, también mirando al pequeño pero sabiendo perfectamente a quien si y a quien no tenía que dirigir sus palabras.






Era alguien perfecto. Vestido por completo de blanco y a la puerta del Corte Inglés promocionando un perfume. Nuestras miradas coincidieron. Pensé toda la noche en él.


Estábamos los de siempre más EDGEOFSEVENTEEN.


Cada vez que quedo con él empiezo a tener ya la sensación de que hemos hecho todo lo que se puede hacer, nos hemos dicho todo lo que nos podemos decir.


Todos acabamos muy borrachos y EDGEOFSEVENTEEN como siempre enganchado de mi cuello y dejando demasiado al descubierto sus sentimientos ante el resto.


Me la comió luego de maravilla ,como de costumbre, cerca de las seis en los baños de Sants y antes de separarnos, pero si, no pude evitar ponerme a pensar en él mientras EDGEOF SEVENTEEN me lo hacía ; vestido por completo de blanco, a la entrada del Corte Inglés, promocionando un perfume de Lancome.

domingo, 19 de julio de 2009

23

De una forma anodina, asi es como fue este año, en el único dia del mismo en que me puede pasar.



Aún faltaban unos pocos minutos para que sonara el despertador a las ocho de la mañana.


Hacía rato que había amanecido y a lo lejos se oía el mismo rumor de todos los días, una mezcla del ruido producido por los coches y los autobuses en La Diagonal y de algunas obras que hay cerca de casa que de nuevo volvían a ponerse en marcha.



Abrí los ojos y por supuesto lo pensé, veintitrés, nunca más veintidós, veintitrés acuérdate, aunque este año no hayas tenido los típicos sueños de días antes de tu cumpleaños, esos en los que te ves tan viejo, o no te hayas despertado de madrugada dándole vueltas a tu nueva edad echando cálculos, han pasado muchísimos años desde aquel dia que de pronto recuerdas y el mundo ,pese a lo que inocentemente creas, ya no se parece en nada a tal como lo era entonces y tú tampoco deberías de ser la misma persona y sin embargo hay tantas veces en que pareces serlo habiéndote quedado atrás….



Mi madre me dió dos besos en la cocina mientras desayunaba. Mi padre que había salido antes de casa me dejó un post it adherido a la mochila. En el trabajo estábamos todos tan atareados que la verdad que nadie se acordó. Marta ya está demasiado lejos como para contar con ella pensé a mediodía mientras comía y esto no es algo que quiera compartir con EDGEOFSEVENTEEN, al menos de momento, me dije a mi mismo al principio de la tarde.



Después de mucho tiempo sin ir, por si acaso ese era precisamente mi dia de suerte más que nada, nunca se sabe, hice una ronda por los baños de Glories durante un par de horas con White Lines sonando en el MP3 y lo mismo y los mismos casi de siempre. Viejos, un chico con la polla enorme pero muy feo de cara, un treintañero reprimido que de pronto asustado se larga.





¿A qué edad es ya demasiado tarde?



¿A qué edad eres ya un hijo de puta sin remedio, un amargado, alguien que solo disfruta con las desgracias ajenas?


¿A qué edad ya no hay excusas o vuelta atrás?


¿A qué edad empieza a ser muy difícil sonreír solamente porque te apetece hacerlo, no porque debes de hacerlo?


¿A qué edad empiezas a mirar solo por ti y por nadie más?


¿A qué edad no eres ya aquel que muchos buscan sino alguien que también busca?


¿A qué edad debes de dejar de refugiarte en la edad que todo el mundo al conocerte cree que tu tienes y asumir por fin que ya nada es igual?


¿A qué edad la carcasa protectora comienza a resquebrajarse, surgen las primeras grietas que muestran a todo aquel que quiera mirar que tú no eres ni mucho menos aquel que todos creen que eres, sino más bien todo lo contrario?






¿Son posibles quince años enteros de represión? o ¿Veintidós años de dudas?.


¿Treinta años desperdiciados, tirados a la basura? y ¿Cincuenta años de cansancio únicamente?.


¿Existe la posibilidad de setenta años de tristeza y soledad? y ¿De ochenta años sin haber querido en realidad en ninguno de ellos seguir adelante, estar aquí?

jueves, 2 de julio de 2009

CARRER D,ESTRUC




Balanceándose, como si estuviera andando él y solo él por la calle y la Via Laitena fuera suya en exclusiva.
El líder de la banda, el chico más duro del bloque, de la manzana, del barrio entero si quieres, camina con la seguridad esa que le da el saberse el mejor, imbatible hasta ahora, el campeón de todos los torneos, y de vez en cuando golpea el aire con su puño derecho como si estuviera boxeando, cambiando el ritmo de sus pasos sobre las ardientes aceras, mirando hacia atrás con una sonrisa por si alguien le ha visto , si, nadie es tan bueno como él.
Desnudo el pecho, con la camiseta colgando de su cintura, atrapada en parte dentro de sus bermudas militares que gracias a tanto balanceo apenas ya le cubren algo de su ropa interior, consciente que alguien por ahí cerca habrá , seguro, admirando su fuerte musculatura, su rostro duro e impenetrable, de pronto se encuentra frente al semáforo y se para .
Una ola de calor sahariano sacude Barcelona estos días haciendo subir todos sus termómetros hasta cerca de los cuarenta grados. La gente adinerada y los turistas de alto nivel seguro que están con sus cuerpos a remojo en alguna piscina o encerrados en sus habitaciones climatizadas, pero para el resto de nosotros solo existe una tarde de calor plomizo y húmedo, la primera tarde del mes de julio, y dentro de nuestra cabeza, nuestros planes y proyectos para las próximas semanas.
Y en un momento dado A., que pasaba por allí por casualidad, no puede evitar preguntarse si ahora que el verano está empezando habrá muchas más tardes iguales a esta, es decir sin planes, con un montón de horas por delante que llenar.

Un maestro extranjero, norteamericano posiblemente, responsable de los cuatro chicos de doce años que le siguen, tiene entonces por fin que separarse de él, ese chico detrás del que ha ido los últimos diez minutos, admirando su fuerte espalda, su balanceo, imaginando lo que puede haber detrás, lo que esconde, su ropa interior de color morado y negro. Han sido los mejores diez minutos de todo el viaje le da por pensar, sudoroso, cargado con una enorme mochila , protegido del sol por una gorra de los Knicks. Pero sus planes no admiten más dilación y por eso redirige sus pasos y los de su grupo calle arriba y sin saberlo entrega asi, de esta forma, su testigo a A. quien sin planteárselo de repente decide seguirlo también, torciendo hacia la izquierda poco después y detrás suyo, entrando por tanto en una pequeña y oscura callejuela en la que el calor sofocante de esa tarde parece atenuarse un poco, lo mismo que los murmullos y los ruidos que producían el resto de los viandantes.

Y desde una distancia prudencial A. ve como ese chico de cuerpo y culo perfecto, andares tan extraños, se mete de pronto en un pequeño bar y A. decide meterse también dentro.

Un viejo poster del Atlético de Madrid y otro del FC Barcelona del 2006-2007 presiden la barra.
El camarero, un hombre de unos cincuenta años, medio calvo y con una camisa blanca totalmente desabrochada, rápidamente le pregunta que va a tomar. Una Coca Cola responde A. algo nervioso, no mucho, viendo como el camarero a continuación se quita el sudor de la frente con un viejo y desgastado pañuelo rosa .

Da un sorbo y se fija en su espalda de nuevo,llena de sudor, en su ropa interior negra y morada.
Piensa incluso en acercarse donde está , colocarse a su lado y tratar de decirle algo mientras él se está jugando las monedas que tiene en una maquina recreativa, esperando supone que la suerte le sonría y la combinación de frutas y colores sea al fin la idónea.
Ve su cara de hastio poco después al darse la vuelta tras perder la última moneda que tenía. Oye a continuación como pide una cerveza . Nada más sentarse a su lado n A. no puede evitar el empezar a oler entonces a una mezcla de sudor, gasolina y tabaco, olor a hombre de verdad en definitiva, que es justo lo que A. tanto necesita en estos dias.
Lo tiene a unos pocos centímetros, puede sentir incluso el calor tan intenso que desprende su fuerte cuerpo pero al mismo tiempo necesita algo de aire, se está mareando, se le ha nublado la vista o algo parecido maldita sea.

Se sienta enfrente del bar tras salir atropelladamente del mismo, en el suelo, con la frente llena de pequeñas gotas de sudor, las gafas empañadas. Es el chico del bañador negro y de la camiseta negra también, pero del gorro multicolor.
El mientras se ha puesto una camiseta, se ha subido los pantalones y desde detrás de la barra ha comenzado también a servir a algún que otro cliente. No se lo puede creer. Y bromea con uno de ellos, no dejando de lanzar una lata de CocaCola al aire y recogiéndola casi a continuación , justo antes que sea inevitable que golpee contra el suelo.
¿Qué hacer?
La tarde ha avanzado, casi sin darse cuenta han dado las seis. Se quedará allí un buen rato, el que sea necesario, por si existe alguna posibilidad, de cualquier forma no hace tanto calor escondido aquí, y está ya como en otro mundo, ese mundo en el que si se atrevería a abordarlo, a proponérselo, a hacerlo salvajemente con él dejando que se corriera dentro de su boca incluso.

- ¡A! - oye de pronto como le gritan dos chicos a punto de abandonar la treintena, desde una minúscula calle que ese cruza con la suya.

Son B. y L. cargados con unas bolsas del supermercado del Corte Inglés, ni se acordaba que vivían por aquí, es cierto.
- ¿Qué haces tu por aquí? le dicen

Van discutiendo acerca de si los Smiths habían editado “Meat is Murder” el año que tocaron en Barcelona. Fue en esa lejana tarde, A. se acuerda de repente de la historia, unas horas antes del concierto, cuando ambos se conocieron por primera vez y casi allí mismo donde están los tres ahora hablando.
B dice que si.
L que no , trasladando la pregunta a A.
B dice que A. ni siquiera había nacido entonces, que no importa nada lo que diga.
A mira mientras hacia dentro del bar, sabiendo de repente que no hay posibilidad alguna ya.
Inexplicablemente tiene miedo a que en esa tarde tan calurosa , los tres sudando como cerdos, ellos dos al menos con un abanico para cada uno, o bien B o bien L los descubran a los dos.
Tanto a él mismo como al líder de la banda, el chico más duro del bloque, de la manzana, del barrio entero.

sábado, 20 de junio de 2009

SONAR





Fue exactamente en este orden y no en cualquier otro.

Cocaina.
Extasis.
Cristal.

Los punks-okupas no dejaban de ofrecérselo, a veces casi gritando, camuflados entre los pequeños puestos de perritos calientes a mitad del precio que dentro del recinto, con sus perros ,sus desastradas novias siempre a su alrededor, sus miradas desafiantes.

A. esperaba a EDGE OF SEVENTEEN.

Preveía ya un desastre entre muchas cosas.


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B. dio una palmada a C. en la espalda despidiéndose de él y a continuación se conectó a su Mp3 camino del metro. Sonaron Muse. Acababa de salir de la universidad, eran las cinco, y aún tenía que pasar por casa para ducharse. En su cabeza recordó uno tras otro todos los planes que tenía para el fin de semana, apenas iba a tener tiempo para si mismo.

Aparte del compromiso que acaba de adquirir con un chico de clase, esa misma noche tocaba cervezas en Gracia con los colegas de siempre. El sábado por la tarde merienda cena en casa de dos chicas extranjeras de su academia de francés y el domingo playa con los compañeros de piso todo el dia.

Vestido con unos vaqueros rotos por la parte de abajo, una camiseta Levis azul y una gorra morada cerca de las diez por fin apareció en la cervecería de siempre.

Y como todas las noches de viernes se rió un montón que quede claro. Sobre todo a última hora, de alguien tan feo y gordo que desde lejos no sabían distinguir siquiera si era un hombre o una mujer.

Al final era una chica, con bigote incluso.

A las dos cuando inició el camino de vuelta a su casa ya estaba borracho como una cuba, lo que no le impidió , mientras esperaba al autobús, repasar la agenda de su móvil ,quitando de paso dos o tres teléfonos de chicas con las que ya sabía que no tenía nada que hacer.

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A se preguntó como serían todos ellos en condiciones normales.

¿Habría alguien interesante?.

Estaba atrapado entre la multitud, bailando sin mucho entusiasmo, junto a EDGE OFSEVENTEEN y de repente un montón de globos de todos los colores posibles hicieron acto de presencia.

La gente sin dejar de bailar los golpeaba cuando los tenía encima suyo, volviendo estos a elevarse para caer poco después sobre alguna otra cabeza.

La gente se reía, la gente parecía estar pasándoselo de película.

Viéndolo todo asi, en primera fila, de repente A se dio cuenta, pese al ambiente festivo y desinhibido, en el que todo estaba permitido, aquello no era sino una representación, una representación del final de su juventud y quizás de paso de alguna que otra más, ya había pasado, se acababa esa misma noche.

Miró con pena a EDGEOFSEVENTEEN y los dos se sonríeron sin motivo alguno.

Luego sus ojos recorrieron sin prisa muchas de las caras que lo rodeaban.

En la mayoría de los casos su juventud había terminado hacía ya años –pensó- pero parecían no haberse enterado o por todos los medios querer disimularlo.

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C decidió volver a casa andando. Por primera vez en muchos días estaba contento. The Pains of Being Pure at Heart eran la perfecta la banda sonora para ese, su nuevo estado de ánimo.

Todavía sentía la palmada de B en su espalda, por fin eran amigos, de esos que quedaban fuera de las clases, las mañanas de los sábados por ejemplo.

No dejaría de sentirla durante unos cuantos minutos de eso estaba seguro.

Había sido un largo camino se dijo a si mismo, primero saludarse simplemente, luego empezar a hacerlo ya por sus respectivos nombres para finalmente llegar a donde habían llegado, quedar para comer juntos.

Todos los grupos de chicos y chicas que había en Plaza Cataluña ese viernes a media tarde por primera vez no le recordaron ya, no le hablaron, acerca de la soledad en la que vivía desde que había llegado a Barcelona.


Más bien ahora le mostraban las posibilidades y los caminos que ya tenía por fin a su alcance y que podía desde ya recorrer a su antojo.

Era el principio de una nueva época, B era genial y Barcelona el mejor sitio del planeta Tierra donde vivir.

Entró al Mc Donalds solo como todos los viernes lo hacía y se pidió un menú Big Mac. En una promoción especial ganó otra hamburguesa gratis.

En el calendario de su teléfono , en la fecha correspondiente a ese dia, escribió “B”.


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A decidió que ya no iba a ser más quien no era.

¿Que tenía de malo tener gafas, odiar ese tipo de música, ser aburrido a veces, demasiado entusiasta en otras ocasiones?.

Sin dejar de bailar , acercando su boca al oído de A, EDGEOFSEVENTEEN de repente le comentó que aquello era genial y A. sonrió para variar

martes, 16 de junio de 2009

YO TENGO NOVIO


Abro los ojos.

Me doy la vuelta y tumbado sobre la cama me encuentro mirando al techo.

Y puede, solamente puede insisto, que la pasada noche haya sido una de esas noches en las que necesito que alguien me abrace fuertemente, me bese, que los dos construyamos nuestro propio mundo frente al mundo de los demás, al mundo triste y gris de la mayoría de los días.

Sin embargo me he tenido que aguantar. He perdido tres horas completamente desvelado repitiéndome eso de “yo tengo novio” , “yo tengo novio”.

Solo es eso.




Extiendo la toalla sobre la arena.

Mis ojos buscan eso que siempre buscan.

Los chicos, esos que de verdad son chicos y no un unas niñatas cualquiera, mientras, se despiden e inician su camino ascendiendo entre las rocas que hay en el extremo de la playa, ese del restaurante y el chiringuito para ser más exactos. Unicamente vestidos con sus ajustados bañadores, gritándose, exhibiendo sin ser muy conscientes de ello sus cuerpos perfectos, inasequibles a cualquier desaliento.

Pronto les veo lanzarse desde lo más alto del acantilado uno tras otro y acercarse pocos segundos más tarde a la playa empujados por las fuertes olas. Incluso a uno de ellos se le baja tanto el bañador que me permiten verle aquello que tanto deseaba poder verle.

Las chicas que los han conocido esa misma mañana y que se los han estado rifando entre ellas durante su ausencia les reciben entre gritos y sonrisas.

Y yo me moriría -pienso- por un centímetro cuadrado de su piel, de sus labios.

Ben Watt toca el solo de guitarra de “night and day”, Tracey espera para seguir cantando.

“Y yo me moriría por un centímetro cuadrado de su piel, de sus labios aunque yo tengo novio, yo tengo novio”



Observo las vistas desde mi habitación un año más.

Apenas han cambiado, el pueblo abajo del todo, encajonado entre las montañas, junto a las vías del tren.

Una música machacona proveniente de una fiesta de algún chalet de abajo pone la nota discordante a la tranquila en apariencia tarde de domingo.

Espero ese mensaje suyo que finalmente llega cerca de las cinco y media de la tarde y rápidamente bajo a la estación para no perder el próximo tren. Mi cabeza va muy deprisa, demasiado, y por eso en el Mc Donalds de Paseo de Gracia , en su baño, me quito la ropa interior guardándola en la mochila, me vuelvo a poner los bermudas color rojo. A él le encanta notar que no la llevo encima y es que “yo tengo novio”, “yo tengo novio”.





Mi vida ahora es muy diferente.

Desde hace pocos días trato de ver las posibles ventajas del “yo no tengo novio”.

El chico de diecisiete años de los dos últimos fines de semana es el que ahora me espera y yo soy de repente el que manda los mensajes, el que marca los tiempos.

He pasado de las aburridas discusiones de los amigos de MINUSZERO acerca de la treintena y los viajes a Ibiza, a la insistencia de él, EDGEOFSEVENTEEN para que vaya a su fiesta de cumpleaños, la de su mayoría de edad, a principios de Julio.

Ahora es mi habitación en Barcelona la que nos acoge, la casa de la playa está ocupada, todo lo contrario que este invierno. Ahora no nos morimos de frio , siempre acabamos por poner el ventilador pese a estar desnudos, o casi.

Atrás ha quedado la mentira de estos últimos meses ,“yo tengo novio”, “yo tengo novio” , habiendo siendo sustituida por otra nacida por la velocidad por decirlo asi con que EDGEOFSEVENTEEN y yo nos conocimos una tarde de viernes.

“Acabo de cumplir diecinueve”, “Acabo de cumplir los diecinueve” , frente a la realidad que no es otra que acabo de cumplir los veintitrés.

En cualquier caso tampoco importa demasiado, el verano está empezando y por primera vez en mucho tiempo soy favorito, parto con ventaja sobre los demás, tengo un lugar privilegiado y a alguien perfecto para esta vez poder sacarle todo el jugo posible.

martes, 9 de junio de 2009

80 40 y 20 (motivos)





Podría estar triste solo por ellos, por verlos cada vez mayores, por ser sus visitas a casa cada vez más espaciadas en el tiempo .

Recordando a su madre, que cada vez que la vuelve a ver parece estar más encogida y frágil que como la recordada , a su padre, que se encuentra ya muy encorvado y torpe por mucho que él se niegue a acertarlo. Recapitulando los miedos a ella le hacen hablar sin parar, enfermedades básicamente, las amargas quejas que él parece llevar escritas ya en la cara. Volviendo a verlos como hace un mes los vio por última vez antes de subirse al tren, cogidos de la mano y caminando lentamente por la calle, a duras penas consiguiendo subir una cuesta, ella tirando en lo posible de él que desde el infarto ya no es el mismo, lo mismo que ella pese a sus esfuerzos por ocultarlo, sacando fuerzas de flaqueza varias veces al dia, recreando siempre ante los ojos de él un mundo que ya no existe, un mundo en el que ella no llora encerrada en el baño, o en la terraza al verle salir del portal, lleno de bondad aún en su interior pero sin ninguna ilusión ya por vivir.


¿Porqué sigue aún enamorada de él?.

Porque a veces todavía está ahí , lo encuentra, podría jurarlo: el rostro fresco de aquel adolescente que hace cincuenta años y desde detrás de un cristal de un autobús la enamoró, le hizo perder por completo la cabeza.

Aún sigue ahí y ella es la única que puede verlo.

No hay nadie más.

Mejor.




Podría estar triste también por su pareja y por el mismo, sentados ambos y frente a frente en una cafetería de Via Laietana, sin nada que decirse ya, leyendo cada uno el periódico en silencio.


Triste por cómo los años les han caído encima a ambos, por cómo han engordado y perdido el pelo, por las aventuras que cada uno sabe que el otro tiene a sus espaldas, por ese deseo que entre ambos ya ha desaparecido por completo salvo que se encuentren en algún lugar público, o un tercero acceda a montárselo con ellos. Por la imposibilidad ya de poder gustar a aquellos a los que les gustaría en realidad poder gustar, juntos o por separado, por el trabajo que los dos tienen, por su mísero sueldo, por los casi diez años malgastados en él, por sus voces cansadas, por estar atrapados y no saber cómo poder salir y escapar el uno del otro sin hacer mucho daño, sin ser ninguno de los dos la víctima.

¿Porqué no sigo aún enamorado de él?.

Porque lo tenía tan idealizado como a todos aquellos que antes suyo ocuparon su lugar, porque no es como yo pensaba que iba a ser, porque yo tampoco soy ningún santo, porque su cansancio y desgana ya son cada vez más nuestro cansancio y desgana pienso.



Podría estar triste por el chico veinteañero de la mirada huidiza sentado a su lado y que a juzgar por la conversación telefónica que mantenía hasta hace unos pocos minutos acaba de ser abandonado o abandonar, sin que eso parezca importarle mucho, cambiar en exceso sus planes.

Podría ponerse a explicarle las cuatro o cinco reglas básicas sentándose con él, o darle un par de consejos pero por su mirada él parece que ya saber algo del tema, manejar a la perfección toda esa sabiduría que en su conjunto encierran.

Es un ser egoísta, de difícil acceso.

Lo difícil para él, escondido tras su pelo castaño, sus pequeñas gafas, ha sido decírselo, lo que ha venido después, es decir la explosión simultanea de mil sentimientos diferentes y contrapuestos entre si, no ha revestido mayor problema, eso parece.

¿Por qué se ha enamorado de él?

Porque no lo conoce en absoluto, porque de momento todo en él es tal y como él quiere que sea.

Por el tipo de pastel que ha pedido por ejemplo.

jueves, 4 de junio de 2009

GEMINIS







Aunque no debería siempre termino termino por hacerlo.


Abrir el e mail es tan sencillo, y buscar el nombre de Marta entre todos los mensajes que se han ido acumulando durante el fin de semana en mi buzon de entrada, algo tan rutinario ya.


Es Lunes, el peor dia de la semana.

Este dato es importante.




Las fotos del pasado fin de semana, que ella siempre me envía la madrugada del domingo: se ha convertido a estas alturas ya en una especie de costumbre el mirarlas detenidamente al dia siguiente, durante la pausa del trabajo .


Ella y yo dentro del metro el sabado por la manana.


Ella cargada con un monton de bolsas que en su mayoria contienen ropa no excesivamente cara o elegante.


Yo a lo lejos frente al escaparate del Continuará, en pantalones cortos y con un gorro de infinitos colores.


Los dos de nuevo en el metro, cada uno de vuelta casa.


Yo sentado frente a un café el domingo.


Ella apoyada en un arbol de Paseo de Gracia.


La cola del cine.


El perfil de ella una vez que está sentada en la butaca.


Mi perfil a punto de empezar la pelicula.


Mis manos tocando levemente un emparedado vegetal.


La suyas abriendo un paquete de Kleenex.



Parecen todas ellas provenir de un mundo aparte, opuesto a todo aquello que una vez que empieza el lunes y hasta que llega el viernes toma por completo el control de mi vida. De repente al verlas morir de tristeza durante cualquiera de esos dias en el trabajo me parece algo tan fácil.


Ademas y si quiero puedo profundizar, seguir con ello a la hora de comer, hasta que empieza la primera clase, introduciendome en su Facebook, es decir el sitio donde ella solo pone esas fotos que por lo que transmiten asemejan su vida no a la vida que ella quisiera llevar sino a esa vida que ella quiere que los demas crean que lleva pero que en realidad no lleva.


Ella de fin de semana en casa de sus padres,todo en apariencia perfecto, pero ellos la quieren tener de vuelta en Julio, le han preparado hasta un futuro a primera vista mucho mas prometedor del que le ofrece Barcelona.


El coche de sus suenos que si quisiera ya podria tener. Solo su tacaneria o el hecho comprarselo con dinero que si bien es suyo no lo ha ganado con el sudor de su frente, de momento le impide acceder a el .


Sus companeros de trabajo haciendo piña, sonriendo,la mayoria solo buscan largarse de alli, empezar de nuevo.


Una foto en la calle Pelayo que a primera vista parece que recoge la celebracion de la Champions pero que yo como estaba alli sé que lo en realidad oculta, no es sino una foto de lejos de su antiguo novio, Rafa, junto a sus amigos, dando botes, desconociendo que ella esta alli a unos pocos metros suyo y que por supuesto no va a acercarse a saludarlo, el futuro como algo idiilico de alguna forma dejo de existir justo al acabarse su relacion.


Ella y yo en Gijón, tirados en la arena, yo tratando de romper el hielo despues de un pequeño enfado con ella, ella que por la expresion de su cara aun parece estar gritándome que soy un consentido, que me vaya a la mierda, que no se extrana que un chico tan estupendo como es MINUSZERO esté hasta el gorro de mi.



Y nuestra amistad de fondo, en muchas de esas fotos ,quizás, quien sabe , que está empezando a ser desmontada poco a poco, igual que cualquier atracción de feria, ahora que ella parece decidida a volverse a alli de donde vino, abandonar el lugar donde nos conocimos.